Sony se animó a salir de lo tradicional con los LinkBuds Open, unos auriculares totalmente distintos a lo que estamos acostumbrados. No se meten en el oído, no tienen cancelación de ruido, y su objetivo es claro: ofrecer una experiencia de audio que no te aísle del entorno. Están pensados para quienes quieren escuchar música, podcasts o atender llamadas sin dejar de estar atentos a lo que pasa alrededor.

El diseño es lo primero que llama la atención. En lugar de las clásicas almohadillas de silicona, tienen una estructura abierta con un aro de sonido que se apoya fuera del canal auditivo. Se sujetan con un gancho que rodea la oreja y que, aunque parece extraño, es cómodo y liviano. Después de un rato te olvidás de que los tenés puestos, lo que los hace ideales para usar durante horas sin molestias.
En cuanto al sonido, los LinkBuds Open sorprenden. Usan una tecnología de conducción de sonido abierta que permite que el audio se escuche claramente sin bloquear los sonidos del ambiente. Los agudos suenan definidos, los medios están bien balanceados y los graves, aunque algo limitados, cumplen su función. No hay vibraciones exageradas ni “boom” artificial. No son auriculares para audiófilos, pero el perfil está muy bien pensado para música tranquila, podcasts y videollamadas. El volumen es más que suficiente incluso en exteriores, algo clave en este tipo de diseño.

A nivel conectividad, vienen con Bluetooth 5.3, lo que garantiza una conexión rápida y estable, sin cortes ni demoras. Son compatibles con los códecs SBC y AAC, lo que los hace una buena opción tanto para Android como para iPhone. Además, se integran con la app Sony Headphones Connect, desde donde podés ajustar el ecualizador, configurar controles táctiles, activar el modo de sonido adaptativo o actualizar el firmware. También tienen soporte para asistentes de voz como Alexa y Google Assistant, y hasta permiten controlar ciertas funciones con gestos de la cabeza, como responder llamadas o pausar la música.
En el apartado de batería, ofrecen unas 5,5 horas de uso continuo, más otras 12 horas extra con el estuche de carga. No son los más duraderos del mercado, pero alcanzan para una jornada completa si no les das un uso muy intensivo. Además, con solo 10 minutos de carga rápida se obtiene una hora adicional de reproducción, lo cual es muy útil si estás apurado. El estuche es compacto, aunque su formato ovalado puede resultar algo incómodo.

Otro punto a favor es la resistencia al agua. Con certificación IPX4, los LinkBuds Open aguantan salpicaduras y sudor sin problemas, así que se pueden usar para entrenamientos suaves o en días húmedos sin preocuparse. Eso sí, no están pensados para actividades de alto impacto, ya que el sistema de sujeción, aunque firme, no es tan seguro como el de unos auriculares deportivos tradicionales.
Para llamadas, cumplen más que bien. Tienen micrófonos con tecnología de reducción de ruido basada en inteligencia artificial, que detecta y separa la voz del ruido ambiente. Esto se nota especialmente en la calle o lugares con viento, donde la voz se mantiene clara para la persona que está del otro lado. No reemplazan a un headset profesional, pero son muy efectivos para el día a día.
¿Lo negativo? El diseño quizás puede no gustarle a todo el mundo, y el precio está por encima de lo que ofrecen otros auriculares con cancelación activa de ruido o mejor autonomía. Pero esos modelos no ofrecen la misma experiencia. Acá no se busca aislarte, sino todo lo contrario: que escuches sin perder contacto con tu entorno.

Los Sony LinkBuds Open son una apuesta diferente. Están pensados para quienes quieren estar conectados sin desconectarse del mundo real. Cómodos, livianos y con un sonido claro, se destacan por su diseño único. No reemplazan a unos auriculares tradicionales, pero como segunda opción o para contextos específicos (trabajo, caminatas, oficina), son una gran alternativa.






