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[Opinión] Más corazón, menos presupuesto: por qué los juegos indie se adueñaron de 2025

Creatividad sin límites en un año donde las grandes producciones quedaron en el banco

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No sé en qué momento pasó, pero este año algo cambió, o más bien se me hizo mas notorio porque siempre amé los juegos indies, especialemente desde esa época dorada de juegos como Super Meat Boy, Fez,  los juegos independientes son los que realmente me emocionan. Títulos como Blue Prince, Expedition 33, Pipistrello and the Cursed Yoyo, Bionic Bay o Spilled! me llenaron más de entusiasmo que cualquier AAA que se anunció o salió en lo que va del año. Parece que la creatividad se mudó a estudios chicos, y los grandes empezaron a sentirse fríos.

Blue Prince es el mejor ejemplo. Un juego que salió casi en silencio, sin campaña de marketing multimillonaria, sin cinemáticas hiperrealistas, un blend de géneros inesperado, porque es un roguelike de puzzles pero aún así terminó siendo uno de los mejores puntuados del año, ni hablar que fue uno de los juegos que dentro de Locos nos generó una adicción (de la buena) inmediata

Hollow Knight Silksong genera mas hype que cualquier AAA

Una mansión que cambia su diseño cada vez que jugás, puzzles inteligentes, atmósfera densa y todo hecho con una claridad de visión que ya casi no se ve en los proyectos grandes. En 30 minutos entendés de qué va el juego y por qué es especial y a medida que jugás encontrás más y más secretos, puzzles por resolver, tramas secretas, es una maravilla. 

No necesita vendértelo en episodios ni convencerte con un trailer en cámara lenta y música épica, es un juego fresco, que nunca vimos, y que probablemente un estudio grande no se la jugaría en desarrollar.

Otro que me dejó manija es Expedition 33, que realmente es la razón que hizo que me de ganas de hacer esta nota de opinión, es un juego AA de varios desarrolladores ex-Ubisoft, que parece un Souls medio psicodélico con combate por turnos (algo que seguramenta más de un estudio grande ni se acercaría a hacer) y una estética nueva y realmente especial.

Expedition 33 es uno de los claros candidatos a GOTY

Es un juego que desde la música, que va desde música clásica, a canciones metaleras realmente gancheras (les soy sincero un amigo me preguntó como se llamaba la canción del jefe final), hasta los gráficos, las voces, los personajes, el giro que tiene al final es un absoluto lujo.

Como puede ser que un estudio chico, con muchos menos recursos que los más grandes de la industria pueda hacer un juego tan grande y osado.

Es un juego que le hizo ruido hasta a Square-Enix, hace unos días los desarrolladores del Expedition 33 visitaron los estudios del gigante nipón de los RPG y tuvieron un “rico intercambio de ideas”.

Está clarísimo que hay que sentarse y mirar un poco más los juegos independientes, son cuna de grandes ideas.

Blue Prince fue una absoluta sorpresa este año

Ni hablar que mirando para adelante tenemos juegos como Hades II, Slay the Spire 2 y ni hablar del Hollow Knight Silksong, que a niveles de hype creo que genera más que muchos juegos AAA hoy en día.

Mientras tanto, del lado de los AAA… bueno, la cosa está rara. Los grandes lanzamientos de 2025 no son malos, pero tampoco emocionan. Monster Hunter Wilds salió, sí, tuvo su momento pero ahí quedó. Mario Kart World obviamente, pero creo que se habló mas del precio que del juego en sí mismo, por más excelente que sea. 

Pero hay algo que les falta. Quizás sea sorpresa, quizás riesgo, probablemente sea un mix de estos dos. 

Y eso que todavía no hablamos de los juegos Live Service, que salen tantos intentando ser el próximo Fortnite, pero ninguno lo logra, es un mercado saturado y hay un tiempo limitado en los jugadores, si un Live Service te capturó es muy difícil salir de ese juego para pasar a jugar otro.

Podemos ver ejemplos como Concord que como salió lo tuvieron que dar de baja, Multiversus que lo lanzaron, lo deslanzaron, lo volvieron a lanzar y por último lo dieron de baja.

Hades II la secuela de uno de los ganadores indiscutidos a GOTY

Los estudios grandes tienen recursos, pero cada vez menos alma. Los juegos duran 60 horas pero podrían haber durado 20-25 sin perder nada. Te llenan de marcadores, de sistemas, de menús y te sacan esa sensación de descubrimiento que antes era moneda corriente. Y cuando algo falla, no falla por querer hacer algo nuevo: falla por no haber querido hacer nada distinto.

En cambio, del lado indie, los errores se sienten humanos. Fallan intentando algo raro, algo distinto. Y cuando pegan, lo hacen fuerte. Ahí está Balatro, que salió sin hype y se volvió un fenómeno y es un juego que sigue en mi cabeza todos los días. 

Ahí estuvo Sea of Stars, compitiendo de igual a igual con RPGs de grandes estudios. 

Y ni hablemos de Hades II, que sigue en early access y ya está más pulido que muchos juegos finalizados (y espero que éste año ya salga para completito para que todos lo podamos disfrutar en nuestra consola favorita).

Lo mejor del panorama indie de este año es que no necesita validación de nadie. No son “buenos para ser indies”, son buenos a secas, ya compiten mano a mano con los juegos AAA y ni hablar que como todos sabemos hubo casos de indies que ganaron juego del año.

El hype ridículo que me genera el Slay the Spire 2 no se los puedo explicar

Tienen ideas claras, ejecución sólida y sobre todo, personalidad. No intentan ser todo para todos. Te dicen: “esto soy, esto es lo que tengo para ofrecer”. Y a veces, eso alcanza y sobra. 

Ni hablar que hay géneros que los AAA ni los suelen explorar, o muy poco, los roguelikes en general son de los indies, pero cuando vemos que los estudios grandes toman la posta salen maravillas como el Returnal, es solo cuestión de arriesgarse y no sacar un juego que “le guste a todo el mundo”.

2025 está siendo el año en el que los juegos chicos están diciendo mucho más que los grandes, y me llena de orgullo. No por volumen, no por marketing, sino por corazón. Por entender que jugar sigue siendo una experiencia y a veces las experiencias nuevas son mejores que algo familiar. 

Pipistrello and the Cursed Yoyo tiene un 89 en OpenCritic

Y por demostrar que todavía se puede emocionar, innovar y sorprender con menos presupuesto, pero con mucho más amor por el medio.

Mientras tanto, los AAA deberían mirar un poco hacia abajo (¿o hacia el costado?). 

No por competencia, porque es obvio que por recursos les pasan el trapo, sino para recordar por qué hacían juegos en primer lugar. Porque ahora mismo, los que realmente están moviendo la aguja no son los que tienen los gráficos más lindos (aunque el Expedition 33 se ve increíble), sino los que tienen algo para decir

Y ese algo, al menos en este 2025, viene de la mano de los que se animan a hacer más con menos.