Plataforma: Nintendo Switch | PC | Xbox Series | PlayStation 5
Género: Acción | Roguelite
Desarrollador: Brownies Inc.
Editor: Bandai Namco
Fecha de lanzamiento: 19 de septiembre de 2025

Precio: $ 25.749 + impuestos (Nintendo Switch y Xbox) | USD 23,99 (STEAM) | USD 29,99 (PS5)

Idioma: Voces en Japonés e Inglés | Textos en Español

Hace unos meses, durate el Summer Game Fest se presentó un juego que llamó la atención por su promesa de una experiencia que combina la intensidad de Hades con una narrativa cargada de misticismo oriental. Así, el pasado 19 de septiembre se lanzó Towa and the Guardians of the Sacred Tree de la mano de Brownies Inc. y Bandai Namco para Nintendo Switch, PlayStation 5, Xbox Series X/S y PC, con una propuesta que mezcla acción, roguelite y un fuerte anclaje en el folclore japonés.

Tras varias horas explorando el mundo de Towa, puedo decir que es un juego con un encanto innegable, pero también con altibajos que no pasan desapercibidos. A continuación, te cuento cómo se sostiene esta aventura, desde su historia hasta su jugabilidad, pasando por su presentación visual y sonora, para que sepas si vale la pena sumergirte en este universo de acuarelas y espadas divinas.

La historia nos lleva a la aldea de Shinju, un rincón pacífico protegido por el Árbol Sagrado, una entidad mística que sostiene el equilibrio del mundo. En el centro de la narrativa está Towa, una sacerdotisa inmortal encargada de cuidar este árbol, cuya existencia se ve amenazada por Magatsu, un dios malévolo que desata un miasma corrupto y envía a sus huestes demoníacas, los Magaori, a devastar la tierra. Towa, en un acto desesperado, bendice a ocho guerreros humanos, los Guardianes de la Oración, con armas divinas para enfrentar esta amenaza.

Sin embargo, el ritual para sellar a Magatsu falla, y los héroes quedan atrapados en una dimensión en ruinas al borde del colapso temporal. Desde allí, Towa y sus guardianes deben emprender expediciones para recolectar maná, purificar santuarios y restaurar el equilibrio, mientras la aldea de Shinju se mantiene aislada del tiempo, como un último bastión de esperanza.

La trama de Towa and the Guardians of the Sacred Tree, aunque no reinventa el clásico tropo del “héroe elegido”, se siente fresca gracias a su tono “kawaii” mezclado con una épica contenida. Los diálogos, cargados de esperanza y responsabilidad, logran conectar emocionalmente, especialmente en los momentos de interacción entre Towa y los guardianes, que desarrollan personalidades distintivas a medida que avanzás. Sin embargo, hay ciertos vacíos narrativos que impiden que la historia alcance su máximo potencial. Algunas subtramas, como el origen de Magatsu o el trasfondo de ciertos guardianes, quedan poco explorados, dejando una sensación de que la narrativa podría haber sido más ambiciosa.

En cuanto a las mecánicas, Towa and the Guardians of the Sacred Tree se presenta como un roguelite isométrico con un combate que, a primera vista, recuerda a Hades por su fluidez y ritmo frenético, pero con un giro propio: el sistema de dúo Tsurugi/Kagura. Cada incursión te permite elegir una pareja de personajes: el Tsurugi, un guerrero de combate cuerpo a cuerpo que alterna entre la espada Honzashi (de mayor alcance) y la Wakizashi (más rápida), y el Kagura, un apoyo mágico que aporta hechizos y trampas elementales. La salud de ambos se comparte, lo que obliga a equilibrar tus estrategias entre ataque y soporte, creando sinergias interesantes. Por ejemplo, combinar un Tsurugi de fuego con un Kagura de viento puede desatar combos devastadores, pero requiere que domines el cambio entre personajes y la gestión de recursos como el maná. Pero no sólo eso, sino que al avanzar por las “mazmorras” podremos ver interacciones entre los personajes seleccionados que nos permitirán conocerlos en profundidad y ver cómo es su relación, lo que le da una rejugabilidad más que interesante el juego.

La progresión también es un punto fuerte: entre corridas, volvés a Shinju, la ciudad detenida en el tiempo, donde Towa puede realizar diversas actividades, como forjar y mejorar armas divinas para los guardianes, lo que permite personalizar atributos y desbloquear habilidades pasivas a través de árboles de progresión específicos para cada personaje. También es posible recolectar mana, esencial para mantener el equilibrio temporal de la aldea, mediante actividades como la pesca, que no es un simple minijuego, sino una mecánica que impacta directamente en los recursos disponibles para las expediciones. Además, los jugadores pueden interactuar con los habitantes para desbloquear diálogos que enriquecen la narrativa y ofrecen pistas sobre el mundo, así como explorar zonas de la aldea para descubrir secretos que potencian las habilidades de Towa y los guardianes. Estas mecánicas, integradas con fluidez, hacen que la preparación en Shinju sea tan estratégica como las batallas, incentivando la experimentación y la planificación antes de cada incursión.

Sin embargo, el juego no está exento de problemas. El combate, aunque divertido, puede sentirse tosco en momentos de alta intensidad, con algunos bajones de frames y una curva de aprendizaje que castiga más de lo necesario. Además, la exploración, que incorpora elementos de metroidvania, no siempre se siente bien integrada con los escenarios, lo que puede hacer que las corridas se perciban algo desbalanceadas o repetitivas tras varias horas.

El apartado gráfico es, sin duda, uno de los mayores atractivos del juego. Con un estilo 2D pintado a mano que evoca acuarelas, Towa and the Guardians of the Sacred Tree crea un mundo vibrante y cálido, donde los bosques, templos y santuarios rebosan de colores que transmiten una atmósfera mágica. Los diseños de los personajes, especialmente los guardianes, son carismáticos y únicos, con un toque que recuerda a las producciones de anime japonés.

Sin embargo, algunos escenarios y enemigos caen en lo genérico, y en batallas concurridas se perciben pequeños problemas técnicos, como caídas de cuadros, que no arruinan la experiencia pero sí empañan un poco el brillo. La banda sonora, por su parte, es un acompañamiento perfecto: combina instrumentos tradicionales japoneses con toques modernos, creando una atmósfera acogedora que se mantiene incluso en los momentos más tensos. Las melodías, aunque no son memorables al nivel de los grandes del género, cumplen con creces y refuerzan la identidad cultural del juego. Los efectos de sonido, desde el choque de las espadas hasta los cánticos místicos de los Kagura, añaden profundidad a la experiencia, aunque no destacan tanto como el arte visual.

En conclusión, Towa and the Guardians of the Sacred Tree es un roguelite que brilla por su identidad visual y su propuesta narrativa, pero que no termina de pulir sus mecánicas ni de aprovechar al máximo su ambiciosa premisa. La historia, con su mezcla de folclore japonés y un tono esperanzador, logra enganchar, aunque deja algunas preguntas sin respuesta. Las mecánicas, con su sistema de dúo y progresión, son adictivas y frescas, pero tropiezan con un combate que no siempre fluye como debería y una exploración que puede sentirse desbalanceada. Visualmente es un deleite, y la banda sonora acompaña con acierto, aunque pequeños fallos técnicos y una falta de variedad en algunos diseños evitan que alcance la excelencia.

Para los amantes de los roguelites y las historias con corazón, este título ofrece una experiencia memorable, pero no logra desbancar a los gigantes del género. Si buscás una aventura que combine acción, estrategia y un toque de magia oriental, Towa es una opción sólida, pero no esperes una revolución. Ideal para quienes quieren algo diferente en el saturado mundo de los roguelites, pero con la advertencia de que requiere paciencia para domar sus asperezas.

REVIEW OVERVIEW
Puntaje total
8
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review-towa-and-the-guardians-of-the-sacred-treeTowa and the Guardians of the Sacred Tree es un roguelite que brilla por su identidad visual y su propuesta narrativa, pero que no termina de pulir sus mecánicas ni de aprovechar al máximo su ambiciosa premisa. La historia logra enganchar, aunque deja algunas preguntas sin respuesta. Las mecánicas son adictivas y frescas, pero tropiezan con un combate que no siempre fluye como debería y una exploración que puede sentirse desbalanceada. Visualmente es un deleite, y la banda sonora acompaña con acierto, aunque pequeños fallos técnicos y una falta de variedad en algunos diseños evitan que alcance la excelencia. Para los fans de los roguelites y las historias con corazón, este título ofrece una experiencia memorable, pero no logra desbancar a los gigantes del género.