Plataforma: PC | PS5 | PS4 | Nintendo Switch | Xbox Series | Xbox One
Género: Deportes | Arcade | Carreras
Desarrollador: Sonic Team
Editor: SEGA
Fecha de lanzamiento: 25 de Septiembre de 2025

Precio: PC 59.99 USD | PS 69.99 USD | Xbox $ 89999

Idioma: Textos en Inglés y Español

Que Sonic es sinónimo de velocidad, no es algo nuevo. Desde tiempos remotos, los títulos del erizo azul se caracterizaron por darnos una dosis de adrenalina superrápida en 2D, 3D y cualquier otro género que ha protagonizado de videojuegos. Están diseñados con esa función, y generalmente, por más que se encuentren otras falencias, no puede negarse que la acción veloz no falla. En Sonic Racing Crossworlds, esta búsqueda de un ápice para la adrenalina, llega sin lugar a dudas a un final, y es superada.

En esta oportunidad, el erizo se embarcó en otra entrega al mando de un volante para correr carreras excéntricas, pero con una cualidad que lo diferencia del resto: viajando entre mundos. Sí, se parece en parte a un videojuego protagonizado por un fontanero italiano, pero le deja su impronta característica que hace que Sonic Racing Crossworlds llegue para decir “yo también puedo hacerlo bien”.

El título tiene muchas cosas dentro de su repertorio que hacen que, por momentos, parezca absurdo ponerse a validar el sentido de cada una de ellas. No tenemos un tutorial lo suficientemente grande para explicarnos todo lo que vamos a encontrar una vez que entramos en una carrera. En cierta forma, recibimos estímulos visuales constantemente que pueden llegar a marear a cualquiera (especialmente a los más pequeños).

Antes de ingresar a una carrera, debemos elegir si jugar en solitario o hasta 4 jugadores en la misma consola, algo espléndido para los tiempos que corren, llenos de juegos únicamente multijugador online. Luego toca el lugar de seleccionar si el modo Copa, u otro que desbloqueamos apenas ganemos el primer trofeo, que sirve de una colección de minijuegos a realizar durante las carreras, para desbloquear nuevos modelos de vehículos. Si elegimos el primer modo, seleccionamos el piloto, vehículo, la dificultad, y por último en qué torneo vamos a participar. La dificultad estará determinada principalmente por la velocidad en la que hemos de recorrer las pistas.

Personajes son los que no van a faltar, con un repertorio de más de 20 de ellos, recopilados de las distintas sagas que ha tenido Sonic a lo largo de los años, y también con ciertos invitados especiales, como un Creeper de Minecraft, Hatsune Miku o Ichiban Kasuga de Yakuza. En la medida que participamos en las Copas u otros modos, vamos a desbloquear más cosméticos para todo el repertorio que tenemos. Por suerte, los personajes desbloqueables son escasos, a excepción de aquellos que vienen como parte del “pase de temporada” (que no tiene niveles, ni nada por el estilo, pero son como mini DLC).

Las diferencias al volante no la dan tanto los personajes con los que elijamos correr, sino más bien por la combinatoria de todo. Elegir un personaje que naturalmente es rápido, como Sonic o Shadow, y encima equiparlo con la carrocería de Velocidad, hace que se destaque más esta rapidez, pero descuidemos otros factores como la resistencia o dureza. A esto se le suman algunos artilugios que podremos equipar en 6 slots de nuestras placas de corredor, donde cada uno de ellos tiene una cantidad de slots por usar y brindan ventajas, como ser que obtengamos el turbo de nivel 3 más rápido, empezar con un objeto ya equipado, conseguir más rings, y mucho más. La clave para ganar está en conocer la combinación de personaje, equipo y vehículo que más encastre con nuestro andar.

Como adelanté antes, la experiencia una vez que estamos en la carrera puede ser abrumadora. Desde que podemos acumular dos objetos para utilizar, la necesidad de obtener rings para aumentar la velocidad máxima (y no perderlos al chocar contra un rival o la pared), esquivar los obstáculos y el entorno cambiante gracias a los portales, todo parece un caos. Es justamente en ese caos donde Sonic Racing Crossworlds busca diferenciarse. No se trata de hacer una experiencia absolutamente regalada, y fácil, sino de estéticamente ser bello pero jugablemente ser perverso.

La existencia de los portales durante las carreras, hace que cada carrera se sienta diferente a la anterior. Estos portales que se abren, siempre queda en manos de aquel que ocupa el primer lugar elegirlos, y suelen ser combinatorias más que interesantes. Pasar de estar corriendo sobre un avión, a transformarse en un barco y escapar de un calamar gigante, hace que la estrategia cambie minuto a minuto.

Para mi sorpresa, que juego severas horas a un similar título pero de la marca Disney, en Sonic Racing Crossworlds empezar primero no significa tener la carrera asegurada. Peor aún, parece ser más una sentencia de muerte. El hecho de que haya objetos que afectan principalmente a aquel que va en primer lugar, así como el factor de tener siempre a todos detrás y no poder utilizar varias habilidades contra ellos, te vuelve un blanco fácil. Alguien que pasa al último lugar con un abrir y cerrar de ojos.

La forma en que nos desarrollamos durante la carrera termina siendo un arte quirúrgico en el que no debemos cruzarnos contra enemigos, tampoco contra las paredes, para poder acumular la máxima cantidad de anillos y así mantener la velocidad constante. Un error causa que perdamos anillos y estemos viendo como nos rebasan como papel tendido. Esto parece injusto, pero tiene una lección: maneja rápido, pero maneja bien.

En cada carrera pueden haber tramos sobre tierra, agua y aire, y los vehículos se adaptan en tiempo real. Cada tipo de vehículo se maniobra de forma diferente, y la turbo que generamos se usa también de forma particular asociada al vehículo. No hay dudas que lo más tedioso es manejar sobre agua, porque el drifting se modifica y se complejiza innecesariamente.

Desde el punto de vista multijugador, y cómo se puede explotar más el contenido del título, tenemos para largo. Por supuesto que podemos jugar online, y también con amigos que tengamos en el sofá, pero lo más interesante está en los minijuegos que posee. En ellos, podremos desbloquear cosméticos especiales, al cumplir 3 victorias frente a un equipo enemigo. Estos minijuegos no son más que carreras comunes, pero con objetivos o “trampas”: el equipo que obtenga más anillos gana; se avanza más rápido chocando a los aliados; solo hay objetos de ataque; y 3 modos más.

La “moneda” que nos da Sonic Racing Crossworlds son tickets, parecidos a los boletos de un Sacoa. Estos tickets se usan para comprar todos los cosméticos, repetir carreras si necesitamos en una Copa, o regalarle a los personajes.

En el apartado técnico, el juego cumple sin deslumbrar. El motor gráfico (Unreal Engine 5) permite tiempos de carga mínimos y escenarios llenos de color, aunque en algunos circuitos la cantidad de estímulos en pantalla puede jugar en contra. El efecto de desenfoque no configurable es un ejemplo de esto. Las pistas, por su parte, presentan un diseño creativo que homenajea tanto a la era moderna como a entregas menos recordadas de Sonic.

La banda sonora sigue la línea habitual: rock ligero, temas electrónicos y remezclas de canciones icónicas. No todos los tracks son memorables, pero acompañan bien la velocidad y el caos. El doblaje al español es correcto y suma carisma a las escenas breves entre personajes.

Sonic Racing: CrossWorlds es una experiencia caótica, festiva y pensada para compartir. Tiene identidad propia, se permite jugar con las reglas del género y apuesta por un enfoque más ruidoso que técnico. Está listo para quienes disfrutan del descontrol controlado, la personalización sin límites y las partiditas con amigos o desconocidos.

REVIEW OVERVIEW
Puntaje
8.5
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Adrian Elias
Gamer. Narrador. Loco. Entusiasta. Fanático del Chrono Cross y la aventura. Queriendo tener un condensador de flujos y viajar en el tiempo, para explorarlo todo.
review-sonic-racing-crossworldsSonic Racing: CrossWorlds es una experiencia caótica, festiva y pensada para compartir. Tiene identidad propia, se permite jugar con las reglas del género y apuesta por un enfoque más ruidoso que técnico. Está listo para quienes disfrutan del descontrol controlado, la personalización sin límites y las partiditas con amigos o desconocidos.