Plataforma: PC | Nintendo Switch | PS5
Género: Roguelite
Desarrollador: Dotemu | Guard Crush Games | Supamonks
Editor: Dotemu | Gamirror Games
Fecha de lanzamiento: 9 de Octubre de 2025

Precio: PC 12.49 USD | PS5 24.99 USD | NS  24.99 USD

Idioma: Textos en Inglés y Español

Hace tiempo que no me enganchaba tanto con un juego de piñas, magia y caminos que te mandan al tacho una y otra vez, hasta que apareció Absolum. No tenía muchas expectativas, la verdad, pero me terminó envolviendo con ese ritmo tan particular que solo tienen los juegos que entienden bien cómo hacer que morir cien veces no sea un castigo, sino una excusa para volver con más ganas.

A simple vista, Absolum parece otro beat ‘em up más, uno de esos donde se avanza a golpes y listo. Pero guarda un as bajo la manga: un sistema de progresión que mezcla la estructura clásica con la lógica de los roguelite. Sí, ese género donde perdés, aprendés y te volvés más fuerte (o por lo menos, eso intentás). Acá, cada intento te deja una sensación distinta, porque no solo vas mejorando al personaje, también vas entendiendo cómo leer el juego.

La historia te tira en medio de un mundo gobernado por un tipo llamado Azra, que básicamente se cargó toda la magia y puso a sus esbirros a patrullar como si fueran los dueños del barrio. Y ahí aparecemos nosotros, con ganas de poner todo patas para arriba. La trama no va a revolucionar el género, pero tiene sus vueltas de tuerca y un montón de detalles escondidos que le dan más cuerpo del que parece al principio.

Ahora, lo que realmente hace que Absolum se destaque no está en su historia, sino en cómo se juega. Empezás con dos personajes, pero después desbloqueás cuatro, y lo bueno es que todos tienen una forma de jugar distinta: uno va al frente con espadazos, otro lanza hechizos a distancia, otro se mueve como si bailara… no es solo estética, realmente cambia la forma de encarar los combates.

Los enfrentamientos son bastante técnicos si querés jugar fino: hay esquives, parrys, combos, ataques especiales, y hasta esas magias que guardás como si fueran caramelos en el bolsillo para el momento justo. No te podés dormir, porque la dificultad arranca fuerte y te deja en claro que no vas a pasar caminando la primera zona. Pero eso es lo bueno: sentís que cada partida cuenta.

Y sí, como buen roguelite, cada vez que caés (porque vas a caer seguido) ganás algo para la próxima. Puede ser una nueva habilidad, un aumento de poder, o simplemente experiencia sobre cómo no morir tan rápido. Hay una progresión constante, y eso hace que incluso cuando no avanzás tanto, sientas que no fue en vano.

El juego también te da libertad para elegir tu camino. Literalmente. Hay varias rutas posibles en cada run, con enemigos distintos, escenarios que cambian y un montón de secretos escondidos que, si los descubrís, te pueden cambiar la partida. Esa sensación de “a ver qué me toca ahora” es uno de los grandes logros de Absolum.

Visualmente, es una locura. El estilo es todo hecho a mano, lleno de color, con un aire a cómic europeo que lo hace destacar al instante. Ver todo en movimiento es un placer, y ni hablar de las animaciones cuando lanzás un ataque especial o derrotás a un jefe. Se nota que hay mucho mimo en cada trazo.

¿Tiene puntos flojos? Sí, claro. A veces dependés demasiado de que te toquen las habilidades buenas, y otras veces sentís que el progreso se estanca si el azar no está de tu lado. También se puede poner medio monótono si jugás muchas partidas seguidas, sobre todo cuando los escenarios empiezan a repetirse visualmente. Pero nunca llega a cansar del todo, porque siempre hay algo nuevo que probar.

Ah, y si tenés con quién jugar, el cooperativo es una joyita. Te permite revivir al compañero y hasta ajustar la dificultad para que alguien menos experimentado se sume sin problemas. Lástima que solo permite dos jugadores; hubiese estado bueno poder armar un caos a cuatro bandas.

Absolum no busca reinventar el género, pero sí lo sacude con ganas. Es de esos juegos que empezás por curiosidad y terminás jugando una hora más porque “esta vez sí paso esa parte”. Y aunque a veces la aleatoriedad juegue en contra, la experiencia general es súper gratificante. Tiene alma, estilo y una jugabilidad que engancha. Para los que crecimos a los golpes virtuales en arcades, y también para los que descubren el género ahora, Absolum es una grata sorpresa que merece su lugar entre lo mejor del año.