Plataforma: PC | Nintendo Switch | PS5
Género: Arcade | Roguelite
Desarrollador: TAITO CORP.
Editor: TAITO CORP. | Arc System Works
Fecha de lanzamiento: 26 de Noviembre de 2025

Precio: PC 19.99 USD | PS 39.99 USD

Idioma: Textos en Inglés y Español

Bubble Bobble Sugar Dungeons llega con la intención de reinventar la rueda: mezclar la nostalgia de Bub y Bob con las mecánicas modernas del Roguelite. Sobre el papel, la idea de un “Bubble Bobble infinito” con progresión RPG suena genial.

Sin embargo, tras horas de juego, el resultado es un experimento con una crisis de identidad: a veces funciona de maravilla y otras veces… desespera.

Lo primero que notas es que las burbujas ya no son solo para atrapar enemigos. El juego introduce una mecánica de físicas con el viento: ahora puedes usar tus propias burbujas como plataformas móviles para alcanzar zonas altas. Esto le da una verticalidad nueva muy interesante.

Además, el componente estratégico es real. Antes de entrar a una mazmorra, debes elegir tu “loadout” (habilidades y objetos). ¿Te equipas la Water Bubble para ataques a distancia? ¿Prefieres potenciar el daño directo?.

El sistema de progresión es un arma de doble filo. El juego penaliza la indecisión. Si no planificas bien tu “build” y eliges mejoras al azar, te encontrarás con un personaje débil incapaz de superar los niveles más avanzados. Lo que debería ser divertido se convierte en un bucle de frustración y farmeo mecánico.

En el diseño de niveles es donde el juego muestra su flojera:

  1. Las Sugar Dungeons (Roguelite): La generación procedural (aleatoria) intenta mantener la frescura, pero falla en darle personalidad. Muchas habitaciones se sienten planas, variantes sin alma de la anterior.
  2. El Castillo: Se prometía como un desafío tipo metroidvania, pero a menudo se siente como relleno. Los pasillos entre zonas carecen de tensión y los Jefes Finales, salvo excepciones, rara vez sorprenden o suponen un reto memorable.

Además, el ritmo inicial es lento. Hasta que no desbloqueas ciertas habilidades, el movimiento de Bub se siente pesado y las animaciones, a veces, resultan algo rígidas y desconectadas del entorno.

La saga original brillaba por su cooperativo caótico y rápido. Sugar Dungeons transforma esa experiencia social en una prueba solitaria de paciencia y gestión de estadísticas. Es demasiado RPG para el fan del arcade puro, y quizás demasiado simple para el fan del RPG hardcore.

Eso sí, Taito ha tenido un detalle precioso. El juego incluye una versión remasterizada de Bubble Symphony, un clásico de culto. Para muchos coleccionistas, solo este extra ya justifica gran parte de la entrada.

A pesar de las animaciones rígidas mencionadas, la dirección artística es encantadora. Mantiene ese tono “azucarado”: enemigos con forma de dulces, escenarios color rosa pastel y una banda sonora que te arranca una sonrisa. Es un juego que entra por los ojos y que, en sus mejores momentos (cuando dominas las mecánicas y la build funciona), logra recuperar esa chispa de “una partida más”.

Bubble Bobble Sugar Dungeons es una obra con ambición, pero con una ejecución rara. Intenta agradar a dos mundos (lo retro y lo moderno) y a veces se queda en tierra de nadie.