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| Plataforma: PC |
| Género: Acción | FPS |
| Desarrollador: Reburn |
| Editor: Reburn |
| Fecha de lanzamiento: 7 de Mayo de 2025 |
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Precio: PC 17.99 USD |
| Idioma: Textos en Inglés y Español |
En un mundo donde los FPS compiten por innovación y profundidad, La Quimera decide tomar otro camino: el del caos sin pretensiones, la acción reciclada y el diálogo que parece escrito en una noche de insomnio. Esta propuesta de Reburn Entertainment, que aterrizó en Early Access casi de imprevisto, ofrece una experiencia muy irregular pero por momentos entretenida (por 120 minutos específicamente), sobre todo si se comparte con amigos.
La historia transcurre en Nuevo Caracas, una ciudad ficticia de Sudamérica sumida en un colapso tecnológico y social. Fuera de sus muros, una inexplicable invasión de robots arrasa con todo, mientras que adentro las corporaciones libran una guerra encubierta por el control. En medio de este escenario de ciencia ficción al estilo de los años 80, un grupo de mercenarios privados debe intervenir en una disputa que nunca termina de aclararse del todo. El resultado es una narrativa confusa, con giros absurdos y sin una resolución real, ya que el juego termina abruptamente tras apenas 2 horas de campaña (ni un beso de adiós nos da).
A pesar de su trama incoherente, La Quimera tiene algunos pequeñísimos momentos interesantes gracias a su ambientación. Uno de estos ejemplos es el “Muro de Huesos”, una pared literal construida con miles de esqueletos que transmite la desesperación de una población en fuga. Estas escenas, donde el entorno cuenta la historia, resultan mucho más efectivas que cualquier diálogo. Y es que los personajes no solo están mal actuados, sino que el guión está plagado de frases forzadas y groserías gratuitas.
En cuanto al gameplay, el juego obtiene mucho de Crysis, con trajes exoarmados que permiten activar camuflaje, escudos de energía y sensores para detectar enemigos a través de las paredes. Por ejemplo, la única mecánica innovadora aquí es que debemos pulsar una vez para escanear enemigos, y luego hacerlo nuevamente cuando el sensor indique con una barra deslizante, teniendo que “jugar un juego de precisión” mientras estamos cubriéndonos de disparos.

Aunque estas mecánicas pueden sonar un poco atractivas, el diseño de niveles lineales y repetitivos de las 2 misiones que podemos jugar, lo hunde. La mayoría de las misiones se reducen a avanzar de un punto A a un punto B eliminando enemigos y abriendo puertas pesadas, en un ciclo que solo se rompe una vez cuando tenemos un tiroteo en un ascensor gigante en movimiento, el cual se irá frenando y debemos activar interruptores para que continúe.
La variedad de armas no solo es limitada, sino que debemos comprarlas con moneda dentro del juego obtenida en las misiones (sí, las dos misiones que hay). Cada misión solo permite llevar dos tipos: armas convencionales, efectivas contra humanos, y electromagnéticas, ideales para robots. No es posible cambiar el arsenal durante la partida ni recoger nuevas armas del entorno, lo que restringe la estrategia.

Donde peor sufre La Quimera es en el aspecto audiovisual, quitando lo mencionado anteriormente del entorno. El título tiene caracterizaciones de personas que parecen peores a las vistas en juegos de PS2, con rostros poco detallados, que parecen hasta deformes, y hasta dan más miedo que los enemigos. Realmente las cinemáticas dan para hablar, no solo por lo mencionado recién, sino también por la búsqueda de una caracterización latina absolutamente fallida, con un tono de voz que bordea lo irrespetuoso para la cultura latinoamericana.
Otro de los puntos débiles del juego es su sistema de progresión. Tras cada misión, se reciben pagos que pueden invertirse en mejoras mínimas para el traje o en un número reducido de armas poco interesantes. Incluso el sistema para recolectar dinero es frustrante, ya que el límite de “dinero máximo” que puede llevarse encima se alcanza con rapidez, anulando cualquier incentivo de explorar más allá del camino principal.
Donde La Quimera logra redimirse en parte es en su modo cooperativo. Jugar con dos amigos no solo hace más llevadera la acción, sino que transforma el mal guión en motivo de risas compartidas. Coordinar escaneos, cubrir flancos y sobrevivir juntos a la avalancha de enemigos genera una dinámica mucho más divertida que jugar en solitario.
La Quimera es un juego fallido en muchos aspectos: su historia es ridícula, el combate es básico y repetitivo, y su presentación general deja mucho que desear. La única forma de verle algo bueno a esto, es la diversión que podemos tener al jugarlo con amigos. Esperemos que el título pueda mejorar con diversas actualizaciones, y así sacarle provecho al dinero que la gente abonó por un juego que no tendría que haber salido aún.







