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| Plataforma: PlayStation 5 | PC | Xbox Series | Nintendo Switch |
| Género: Acción |
| Desarrollador: Capcom |
| Editor: Capcom |
| Fecha de lanzamiento: 23 de mayo de 2025 |
| Precio: Nintendo Switch: U$D 29,99 | PC: U$D 23 | Xbox: ARS 32,778 | PS5: U$D 29,99 |
| Idioma: Textos en Español e Inglés |
Después del remaster del Onimusha 1, era esperado que venga el Onimusha 2 y que mejor que jugarlo en la Switch con un remaster más que digno.
Si jugaste Onimusha 2 en la época dorada de PlayStation 2 seguro recordás esa combinación inolvidable de samuráis, demonios y una narrativa épica con toque sobrenatural. Cuando anunciaron esta remasterización para Nintendo Switch me agarró una mezcla rara: emoción, nostalgia… y algo de miedo de que el recuerdo fuese mejor que el juego real, el remaster del 1 no lo llegué a jugar. Ni hablar que viene acompañado del anuncio de un nuevo Onimusha en 2026.
Capcom optó por una remasterización bastante fiel sin grandes cambios ni añadidos llamativos, pero con mejoras técnicas bienvenidas para un juego que ya casi tiene 25 años de vida. Y aunque de a ratos esa decisión de ser tan fiel al original se siente como una oportunidad desaprovechada, el juego en sí sigue siendo entretenido como pocos de su época.
Bueno pero hablemos de la jugabilidad que es lo importante. El combate mantiene ese peso clásico que tenía el original, con golpes contundentes y un sistema de parry que recompensa el timing perfecto. Jubei puede absorber almas y transformarse en Onimusha a voluntad un cambio que influye en el ritmo del juego y lo hace sentir más moderno sin perder su esencia, un cambio bienvenido porque en el original cuando juntábamos suficientes orbes Jubei se transformaba automáticamente, haciendo que quizás se transformara en éste estado tan divertido y poderoso en un momento que quizás no nos sirviera.
Los controles ahora permiten mover el personaje con el stick analógico, pero también ofrecen el clásico esquema tank si preferís la experiencia original, parece algo loco, pero el juego original se movía con el D-Pad, como un Resident Evil clásico.
La parte RPG sigue viva por suerte, y tambien el sistema de regalos a los compañeros dependiendo de lo que le des a cada uno. Es un sistema que quizás puede recordarnos a un Persona, pero obviamente es bastante más básico que un Persona 4, pero la idea está, le damos regalos a personajes secundarios para que nos den escenas extra o nos ayuden en pelea.

Pero no todo envejeció bien. Las cámaras fijas, típicas de la era, pueden sentirse incómodas e incluso estorbar cuando cambian de ángulo sin aviso, provocando entradas de enemigos fuera de visión o errores de movimiento, obviamente esto es algo bien particular del juego y con un remaster no lo van a cambiar. Algunos puzzles, son más simples que memorables, pueden volverse tediosos sin instrucciones claras. El doblaje en inglés conserva ese encanto retro, pero no se encuentra la opción de audio en japonés para los fanáticos de las voces originales.
En lo visual, el salto a HD es notorio fondos prerenderizados se ven más detallados, modelos limpios y las cinemáticas CGI mantienen su aire noventoso pero ya pulido. No es un remake, es un remaster recordemos, pero la estética gana muchísimo en la Switch. Algunos escenarios pueden sentirse planos, pero la dirección artística original sigue brillando, y jugandolo en portátil siempre gana unos puntitos extra en mi corazón.

La banda sonora sigue siendo atmosférica y efectiva, complementada por efectos clásicos pero bien remasterizados cada golpe, choque de espada o alma absorbida suena como debe sonar.
Técnicamente funciona sin problemas a 60 fps en cualquier modo (dock o portátil), pero nuevamente es un juego de casi 25 años debería andar bien. Le agregaron guardado automático, carga rápida, selección de formato de pantalla 16:9 o el clásico 4:3, y posibilidad de saltar cinemáticas. Son mejoras pequeñas pero efectivas.

La dificultad sigue presente, no es un paseo PARA NADA, hay jefes exigentes y el “Hell Mode” es literalmente infernal, un golpe y morís… solo para los más experimentados y armados de paciencia, no es mi caso.
Capcom buscó preservar la experiencia original con mínimos cambios la mayoría gráficos, y varios QoL (los quality of life que le dicen, o calidad de vida que están orientados a mejorarnos la existencia cuando jugamos un juego viejo en general) que nos ayudan a disfrutar éste excelente título.
No es perfecto, tiene asperezas y decisiones de diseño propias de principios de los 2000 que hoy molestan, pero el juego sigue siendo una experiencia intensa, divertida y con personalidad propia. Es un remaster honesto que respeta el legado y ofrece lo justo para sentirse actual sin traicionar su esencia.

Onimusha 2: Samurai’s Destiny Remake revive ese clásico con respeto y estilo.
Es un juego que está orientado a los que jugamos el original, o aquellos que quieran vivir el juego por primera vez, pero con las alarmas necesarias de que es un juego de principios del 2000 por lo que va a tener sus detalles anticuados llamemoslos, pero que no deja de divertir.







