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| Plataforma: PS5 | Xbox Series | PC |
| Género: Acción | Aventura |
| Desarrollador: Fallen Tree Games |
| Editor: Kwalee |
| Fecha de lanzamiento: 13 de Mayo de 2025 |
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Precio: Xbox $ 20999 | PS 29.99 USD | PC 12.74 USD |
| Idioma: Textos en Inglés |
The Precinct era un título que si bien lo veía con gusto, sabía que podía llevarme un chasco. Y no estuvo tan lejos de ser así. El título propone una experiencia poco convencional dentro del género sandbox: en lugar de vivir al margen de la ley, hay que hacerla cumplir, con la placa bien puesta. Nos metemos en la piel de Nick Cordell Jr., un joven oficial que acaba de ingresar a la fuerza de Averno City, una ciudad dominada por el crimen, la corrupción y las bandas mafiosas (bien ochentoso). Lo que a primera vista puede parecer una inversión del concepto clásico de GTA, en realidad es un homenaje a esos títulos pero no tan bien ejecutado.
Este desarrollo independiente, opta por una perspectiva cenital elevada con estética cel-shading que se asemeja más al GTA: Chinatown Wars. La ambientación nos transporta directamente a las películas policiales de los años 80, lo cual no es nada malo, dado que si van a hacer un simulador de policías, ¿qué mejor que ir a una época oscura?.
Al frente de Nick Cordell, nos enteramos inmediatamente que el novato es hijo de un jefe de policia que fue asesinado en servicio, de alguna manera aún desconocida, tanto como quién fue su asesino. Si bien la trama es muy genérica, tampoco hay intenciones de hacerla interesante a medida que transcurren las horas que juguemos al título. Parece como si solo fuera una excusa para poder darle un trasfondo a la jugabilidad que tenemos diariamente en el título.
Respecto a la jugabilidad, gira en torno a turnos diarios en los debemos elegir qué tipo de tareas realizaremos, en la gama policial: desde patrullar a pie o en patrullero, hasta realizar controles de alcoholemia, multar autos mal estacionados o responder a delitos en curso. Cada acción suma experiencia, lo cual permite ascender de rango, desbloquear nuevas zonas de la ciudad y acceder a más herramientas de trabajo. La mecánica es clara: cumplir bien el deber rinde frutos, y cada jornada representa una oportunidad distinta para destacarse.
A lo largo del juego se reciben reportes de delitos por radio y se puede decidir intervenir o no, mientras estamos realizando nuestro turno diario. El abanico de situaciones parece amplio, pero luego de un rato nos damos cuenta que no es tan así. Vamos a poder responder a los llamados de peleas callejeras, robos, tráfico ilegal e incluso persecuciones. En muchas de ellas debemos tomar decisiones clave, como si utilizar o no la fuerza letal, lo cual tiene consecuencias directas en el progreso del personaje (si utilizamos la fuerza letal cuando no se podía, perdemos experiencia al final del día).
El problema principal con The Precinct está en que nos asemeja más a un trabajo, que a un videojuego recreativo. Si bien uno de sus objetivos es ser un simulador policiaco, estar continuamente atado a la rutina de registrar a un sospechoso, pedirle los papeles, buscar entre sus pertenencias, y labrar el acta con todas las infracciones termina siendo… tedioso. No hay un incentivo que nos diga “hace esto por 10 días que luego vas a ver lo que pasa”. No hay una zanahoria que perseguir. Y la trama no nos ayuda en ese sentido.
Por supuesto, la sensación de ser un oficial está absolutamente cumplida, y es un poco más emocionante al momento de que manejamos varias condiciones, por ejemplo, en una persecución: ponemos la sirena (¿en qué tipo de sonido?), pedimos refuerzos (¿aéreo, con pinches en la calle o una patrulla adicional?) y escoltamos a los criminales. Además, luego desbloqueamos más armas y vehículos que utilizar en nuestra rutina. Pero claro, eso sigue siendo, una rutina y ya.
Lejos de la trama o las acciones policiacas, está también el resto de la jugabilidad que pasa por el volante y las armas. Manejar correctamente un vehículo es uno de los desafíos más complejos desde jugar al Principe de Persia original. Y ni hablemos del manejo de situaciones que involucren disparos, donde cubrirse en una pared es completamente errático continuamente, y apuntar correctamente a los enemigos con nuestras armas parece complicarse cada vez más con el correr de las horas. Nunca logramos adaptarnos a ninguna de las dos cosas.
La campaña principal se apoya en una estructura clásica, con misiones que a menudo derivan en persecuciones o tiroteos breves, sin momentos realmente memorables. Existen actividades secundarias como carreras ilegales o desafíos contrarreloj, pero no logran equilibrar la monotonía que se va instalando en las sesiones más largas de pedir papeles, requisar y poner multas. Sin contar el hecho de que todas las conversaciones entre personajes son a través de fotos estáticas cero expresivas.
Desde lo técnico, el título no está mal optimizado, pero tiene muchos errores clásicos de los sandbox, como personajes traspasando paredes o estructuras, o eventos aleatorios repetidos en un rango corto de espacio.
The Precinct no intenta competir con gigantes del género, pero encuentra su lugar al ofrecer una propuesta distinta que solo rinde si querés repetir infinitamente una jornada laboral. No hay sorpresas a nivel gráfico, y mucho menos en lo que respecta a la trama. Si vamos a destacar algo, es la precisión con la que nos mete en la rutina de un oficial de policía.







