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| Plataforma: PC | PS5 | Xbox Series |
| Género: Acción | Aventura | Plataformas | Roguelite |
| Desarrollador: Evil Empire |
| Editor: Ubisoft |
| Fecha de lanzamiento: 20 de Agosto de 2025 |
| Precio: PC 23.99 USD | PS 29.99 USD | Xbox $ 26999 |
| Idioma: Textos en Inglés y Español |
La saga Prince of Persia venía atravesando un limbo incierto. Mientras el remake de Las Arenas del Tiempo sigue sin ver la luz, el universo del Príncipe encontró nuevos caminos para mantenerse vigente. Primero con The Lost Crown, un sólido metroidvania, y ahora con The Rogue Prince of Persia, un roguelite en 2D que demuestra que la fórmula todavía tiene cuerda para rato, incluso en géneros inesperados.
Desarrollado por Evil Empire, el mismo equipo que supo revitalizar Dead Cells, este nuevo título comenzó su recorrido en Early Access durante 2024. Desde aquel debut inicial hasta su versión 1.0 actual, el juego pasó por un notable proceso de evolución: ajustes de balance, expansión de contenido, optimización general y mejoras en el apartado artístico. Hoy, ya no es solo una promesa con buen potencial, sino un roguelite redondo, accesible y adictivo, que además acaba de aterrizar en consolas.
The Rogue Prince of Persia se estructura en tres actos con rutas alternativas, biomas variados y enemigos que se regeneran proceduralmente en cada partida. La clave no es llegar una sola vez al final, sino intentarlo muchas veces, aprendiendo y mejorando con cada run. Las cenizas que recolectamos durante la aventura permiten desbloquear nuevas armas, medallones y mejoras, lo que da forma a una progresión persistente que premia cada intento, incluso los fallidos.
Uno de los puntos más logrados es su control preciso y ágil. El Príncipe se mueve con una fluidez espectacular, capaz de encadenar saltos, trepar muros, deslizarse por superficies y rebotar entre obstáculos. La sensación al manejarlo es tan placentera como desafiante. De hecho, buena parte del atractivo del juego está en su movilidad: si logramos dominar el ritmo de desplazamiento y combate, el juego nos recompensa con mejoras en velocidad y estilo. Este diseño pone al jugador en una dinámica de acción constante, donde no conviene detenerse demasiado.

Además del parkour, el combate suma una capa interesante sin complicarlo demasiado. Hay combos, ataques cargados, patadas para derribar enemigos o tirarlos al vacío, armas con diferentes efectos y medallones que alteran nuestras estadísticas o habilidades pasivas. Aunque el enfoque está más en moverse que en pelear, la variedad de enemigos y estilos disponibles da lugar a partidas con enfoques distintos. Eso sí, aún se percibe cierta falta de profundidad entre builds, y después de varias partidas, algunos patrones tienden a repetirse.
A nivel de contenido, la versión 1.0 llegó con mejoras sustanciales: 11 biomas, 5 jefes principales, 23 armas, 69 perks, más de 100 desafíos y 7 árboles de habilidades. Se sumó también un nuevo acto final con su jefe correspondiente, cerrando así la historia con un verdadero “final bueno”. Incluso pequeños detalles estéticos fueron corregidos, como la paleta de colores del protagonista, ahora configurable desde el menú.

Visualmente, el juego apuesta por un estilo artístico inspirado en las miniaturas persas y en novelas gráficas europeas. Los trazos son limpios, los colores bien diferenciados por bioma y las animaciones sumamente fluidas. Sin embargo, en movimiento, el conjunto se ve espectacular, sobre todo cuando lo acompaña la música vibrante de Asadi. Esta mezcla de tradición musical persa con electrónica, hip hop y trap eleva cada escena, y termina de dar identidad al universo que Evil Empire quiso construir.

Narrativamente, el juego no se apoya tanto en cinemáticas o diálogos extensos, sino en una estructura más orgánica. El lore de Persia se va revelando en pequeños encuentros, conversaciones repetidas con los personajes del campamento y detalles del entorno. No llega a la densidad narrativa de un Hades, pero construye una atmósfera atractiva y coherente con el género. El concepto de repetir el mismo día con variaciones, además de encajar perfectamente con el formato roguelite, se siente como parte del ADN de la franquicia.

En líneas generales, The Rogue Prince of Persia acierta en lo más importante: es divertido, ágil, rejugable y estéticamente sólido. Es un claro ejemplo de cómo revitalizar una franquicia sin necesidad de apuntar a lo AAA. Al igual que The Lost Crown, ofrece una mirada fresca sobre la saga, pero desde una perspectiva completamente distinta. Mientras uno apuesta por la exploración metroidvania, este se apoya en la repetición con propósito y el aprendizaje continuo.







