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| Plataforma: PlayStation 5 | Xbox Series | PC | Nintendo Switch 2 |
| Género: JRPG | Acción |
| Desarrollador: Claytechworks |
| Editor: Square Enix |
| Fecha de lanzamiento: 18 de junio de 2026 |
|
Precio: USD 59,99 (PS5) | USD 49,99 (Steam) | $86.999 + Imp. (Xbox) | $ 86.999 + Imp. (Switch 2) |
| Idioma: Voces en Inglés y Japonés | Textos en Español |
No cabe duda que si hablamos de JRPG, indudablemente vamos a pensar en Square Enix. La compañía es reconocida por tener algunas de las franquicias más queridas en la industria como Final Fantasy, Kingdom Hearts o Dragon Quest, pero siempre apostó por nuevas IP con algunas ideas frescas en cuanto a historia o jugabilidad. Así fue como, hace poco menos de un año, durante un Nintendo Direct nos anunciaban The Adventures of Elliot: The Millennium Tales.
The Adventures of Elliot: The Millennium Tales marca un antes y un después para Square Enix. Luego de revitalizar los JRPG clásicos con títulos como Octopath Traveler y Bravely Default, la compañía abandona el combate por turnos para apostar por una aventura de acción en tiempo real, sin renunciar a su identidad.
El resultado es un juego que toma claras influencias de los The Legend of Zelda clásicos, pero que consigue construir una personalidad propia gracias a una historia que atraviesa distintas eras, un sistema de progresión sólido y una presentación audiovisual que vuelve a demostrar por qué el estilo HD-2D sigue siendo una de las mayores virtudes de Square Enix.

La historia sitúa al jugador en el reino de Huther, el último refugio de la humanidad dentro de un continente dominado por tribus de bestias y protegido por una poderosa barrera mágica. Todo cambia cuando el descubrimiento de unas antiguas ruinas lleva al joven aventurero Elliot a abandonar la seguridad del reino para emprender una misión que se desarrolla a lo largo de cuatro épocas diferentes. La narrativa aprovecha muy bien el recurso del viaje temporal, no solo como una herramienta argumental, sino también como un elemento que modifica escenarios, personajes y acontecimientos.
Así es como nuestro protagonista, al intentar salvar el reino y en su primer viaje al pasado, conoce al Hada Faie que será nuestra gran compañera a lo largo de nuestra travesía. A medida que se descubren los secretos del continente, la trama va ganando peso y complejidad, ofreciendo revelaciones que conectan el pasado, el presente y el futuro de una manera muy orgánica. Si bien algunos diálogos pueden resultar algo convencionales y ciertos personajes secundarios responden a arquetipos bastante conocidos, el relato mantiene un ritmo constante y consigue sostener el interés hasta el desenlace, especialmente para quienes disfrutan de las historias de fantasía con un marcado componente de exploración y misterio.

La jugabilidad representa la mayor evolución en cuanto a sus antecesores. En lugar de los tradicionales combates por turnos, Elliot lucha en tiempo real con un sistema muy dinámico que combina ataques cuerpo a cuerpo, esquivas, bloqueos y el uso de diferentes armas y herramientas que iremos recolectando a lo largo de la aventura. Cada enfrentamiento exige leer los movimientos enemigos y aprovechar las oportunidades para atacar, mientras que las mazmorras recuperan el espíritu de los clásicos juegos de aventuras mediante acertijos, interruptores, mecanismos y habilidades específicas para abrir nuevos caminos.
El diseño del mundo incentiva constantemente la exploración, recompensando al jugador con cofres ocultos, mejoras permanentes, desafíos opcionales y rutas alternativas. La estructura evita sentirse lineal gracias a un mapa que se expande de forma gradual y a un sistema de viaje rápido que reduce considerablemente los tiempos muertos, favoreciendo la búsqueda de secretos y el regreso a zonas previamente visitadas.

La progresión de Elliot prescinde del tradicional sistema de niveles para apostar por una evolución mucho más ligada al equipamiento, las armas y los recursos obtenidos durante la aventura. Cada nueva espada, martillo, arco o herramienta modifica la forma de afrontar tanto el combate como la exploración, mientras que las magicitas permiten personalizar el armamento con diferentes efectos ofensivos o de apoyo. Esto genera una sensación constante de crecimiento sin depender exclusivamente de acumular experiencia, incentivando la experimentación con distintas configuraciones según el tipo de enemigo o el desafío que se presente. El resultado es un sistema accesible para los jugadores menos experimentados, pero con suficiente profundidad para quienes disfrutan optimizando estadísticas y habilidades.
Aunque Elliot es el protagonista absoluto, nunca viaja completamente solo. La figura más importante es Faie, una pequeña hada que lo acompaña durante toda la aventura y que tiene un papel tanto narrativo como jugable. En combate puede utilizar diferentes habilidades de apoyo, atacar enemigos, asistir en la resolución de acertijos y colaborar durante la exploración, convirtiéndose en un recurso estratégico más que en un simple acompañante. A lo largo del viaje también aparecen numerosos personajes secundarios que enriquecen el universo del juego y ayudan a comprender los acontecimientos ocurridos en cada una de las cuatro épocas. Algunos funcionan como aliados temporales, otros impulsan misiones secundarias o aportan contexto histórico, logrando que el mundo transmita una sensación de continuidad a medida que las distintas líneas temporales se conectan entre sí.

Como buen JRPG, tendremos las ya conocidas misiones secundarias, las cuales cumplen un papel mucho más importante que el de simples actividades opcionales. A lo largo de la aventura, Elliot encontrará encargos vinculados con los habitantes de las distintas épocas que visita, desde resolver conflictos locales hasta recuperar reliquias perdidas o enfrentarse a poderosos enemigos ocultos. Más allá de ampliar el trasfondo del mundo y profundizar en la historia de varios personajes secundarios, estas tareas recompensan al jugador con materiales de mejora, nuevas magicitas, equipamiento exclusivo y objetos que resultan clave para potenciar las armas y habilidades del protagonista.
Muchas de estas misiones también incentivan a regresar a escenarios ya explorados una vez obtenidas nuevas herramientas o habilidades, desbloqueando rutas y secretos que antes eran inaccesibles. Gracias a este planteamiento, el contenido opcional se integra de forma natural con la exploración y la progresión, ofreciendo motivos constantes para desviarse del camino principal sin que la experiencia pierda ritmo ni coherencia.

En el apartado visual, The Adventures of Elliot: The Millennium Tales vuelve a demostrar el enorme potencial del HD-2D, aunque esta vez adaptado a un RPG de acción. Lejos de limitarse a replicar la fórmula vista en Octopath Traveler, el juego aprovecha escenarios con mayor profundidad, iluminación,efectos climáticos y cámaras dinámicas que refuerzan la espectacularidad tanto de la exploración como de los combates. Los modelos de los personajes mantienen un excelente nivel de detalle, mientras que los fondos tridimensionales generan una sensación de escala mucho más marcada que en entregas anteriores del estudio. El contraste entre la estética pixel art y los modernos efectos de partículas, reflejos y sombras consigue un equilibrio muy atractivo, ofreciendo algunos de los escenarios más llamativos que han producido hasta la fecha.

El apartado sonoro acompaña con la misma calidad. La banda sonora alterna composiciones orquestales de gran carga épica con piezas más íntimas para los momentos de exploración y desarrollo argumental. Cada región posee una identidad musical propia y los temas de los combates importantes logran elevar la tensión de los enfrentamientos sin caer en la repetición. Los efectos de sonido transmiten contundencia en cada golpe y las melodías contribuyen a reforzar la sensación de aventura clásica que busca el título. El resultado es una experiencia auditiva muy cuidada que complementa perfectamente la propuesta visual y narrativa.
En Nintendo Switch 2, el título puede disfrutarse tanto en modo televisor como en los modos portátil y semiportátil, manteniendo todas las características principales de la experiencia. Además, incorpora soporte para uno o dos jugadores en una misma consola, permitiendo que un segundo usuario controle a Faie durante la aventura, lo que transforma varios enfrentamientos y puzles en una experiencia cooperativa muy entretenida. La posibilidad de alternar entre el juego individual y el cooperativo local aporta variedad a la campaña y convierte a la consola de Nintendo en una plataforma especialmente atractiva para disfrutar esta propuesta junto a otra persona.

The Adventures of Elliot: The Millennium Tales consigue dar el salto que muchos esperaban de Claytechworks. Sin abandonar el encanto visual del HD-2D, el estudio demuestra que puede desenvolverse con soltura en un RPG de acción donde la exploración, el combate y la resolución de acertijos tienen tanto protagonismo como la narrativa. La historia mantiene el interés gracias a su estructura basada en distintas épocas, la progresión recompensa la curiosidad del jugador y el apartado audiovisual vuelve a situarse entre lo mejor del género. Aunque algunos elementos narrativos resultan previsibles y ciertos personajes no escapan de los estereotipos habituales de la fantasía japonesa, el conjunto ofrece una aventura sólida, variada y muy entretenida, que no solo representa una evolución para el equipo de desarrollo, sino también una de las propuestas más interesantes dentro del catálogo de Nintendo Switch 2 y del género de acción y rol en general.










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