Generalmente, uno como viejo conocedor de videojuegos quiere que lo sorprendan con nuevas formas de juego, una historia atrapante que nos mantenga en vilo por horas o algún cooperativo online en donde la premisa básica es el trabajo en equipo, aunque hay veces que nos encontramos con otro tipo de sorpresas que no estaban entre las que deseábamos, sino que simplemente aparecen. Esto es lo que logra I Hate Running Backwards, el nuevo arcade de Binx Interactive, Croteam Incubator y Devolver Digital.

Como su nombre lo indica, en I Hate Running Backwards se modifican aquellos preceptos de juegos “viejos” en los que teníamos que destruir hordas de enemigos que aparecían tanto de los costados como de la parte superior de la pantalla, ya que la premisa del juego es correr de espaldas destrozando enemigos que nos atacan desde el plano inferior mientras esquivamos y destruimos todo lo que se encuentra a nuestro paso. Este cambio es un gran acierto ya que nos saca de esa especie de “zona de confort” a la que nos llevaron juegos del mismo estilo, aunque lleva su tiempo acostumbrarse al mismo.

Backwards

Gráficos

I Hate Running Backwards toma los gráficos al mejor estilo Minecraft y los traslada a niveles igual de pixelados en los que podremos destruír absolutamente TODO. Todos nuestros enemigos, tanto los básicos como los jefes finales, los elementos que recolectamos, los obstáculos que atravesamos -o destruimos-, un toro que aparece de la nada desde el costado de la pantalla para aplastarnos y hasta el vehículo que podremos manejar se encuentra pixelado, haciendo homenaje también a aquellos títulos de generaciones anteriores que hicieron famoso a este estilo de juego.

Todos los niveles son distintos el uno del otro, y en caso de morir y volver a iniciar una partida nueva, el nivel no es el mismo sino que varía tanto su entorno como los objetos que hay en él, así como el comportamiento de nuestros enemigos, que no es lineal sino que es aleatorio en cada nivel.

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Jugabilidad

Como decíamos al principio, al empezar cuesta un poco acostumbrarse a que nuestro personaje esté en la parte superior de la pantalla y nuestros enemigos en la inferior, pero una vez que captamos la idea se hace más sencillo, y este “shoot-em-down (como lo bautizaron sus propios desarrolladores) hasta termina siendo adictivo. Iniciamos el juego pudiendo elegir a un viejo conocido como Serious Sam, así como a Dancing Denzell, debiéndonos adentrarnos en un portal que nos llevará al nivel inicial donde nos enfrentaremos a un gran número de enemigos.

A medida que vayamos jugando y combatiendo con distintos enemigos iremos desbloqueando más personajes entre los que encontraremos a Lo Wang de Shadow Warrior, Richard de Hotline Miami y hasta podremos jugar como Rambro o Chux, un homenaje a Rambo y Chuck Norris por parte de los desarrolladores.

Cada personaje tendrá sus características especiales, pudiendo encontrar diferencias en su vida, velocidad o fuerza, garantizando así un estilo de juego distinto para cada uno de ellos y que podremos seleccionar al que mejor se adapte a nuestra idea. Contamos además con las pistolas básicas de munición infinita con la que iniciamos nuestra partida, aunque lo interesante de cada personaje son las armas y habilidades que poseen, cada uno distinta respecto al resto. Así, tendremos la pistola, un arma de largo alcance, otra de corto alcance, así como lo que podríamos llamar el ataque “cuerpo a cuerpo”, en el que podremos vencer a los enemigos que tengamos encima.

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Hay que aclarar que las municiones no son infinitas, por lo que tendremos que movernos a lo largo y ancho de todo el nivel para ir recogiendo todo lo que podamos. Además, tendremos a disposición escudos, potenciadores de ataque o de defensa, así como los imprescindibles corazones que aumentarán nuestra vitalidad a medida que logren dañarnos.

Como no podía ser de otra manera, cada nivel tendrá su propio jefe final, un coloso gigante que nos vencerá más veces que nosotros a ellos, sobre todo al iniciar el juego (no encuentro palabras para explicar lo que llegué a odiar al rey escorpión, el primer jefe al que hacemos frente, siendo imposible al principio), aunque eso también es lo que le agrega un plus al juego. Una vez que venzamos a cada jefe final, y en caso de morir, podremos utilizar atajos para pasar al último nivel que hayamos alcanzado para no tener que arrancar desde cero.

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En I Hate Running Backwards no podremos jugar online, aunque sí podremos utilizar el modo multijugador de forma local. Hubiese sido un gran acierto un modo online para poder disfrutarlo en todo momento.

Dificultad

El juego en sí es frenético. No tendremos ni un segundo de descanso, ya que hordas de enemigos intentarán acabar con nosotros a medida que corramos hacia atrás, esquivando todos los obstáculos que se nos presenten en cada nivel. Hay que destacar que absolutamente TODO puede ser destruido, lo que genera aún más frenesí. El único momento en el que experimentamos algo de paz es cuando estemos por enfrentar al jefe final del nivel, donde sentiremos en carne propia la calma antes del huracán. La dificultad de los jefes finales son frustrantes, sobre todo al inicio del juego donde tenemos las armas y los personajes básicos, debido a que no tenemos a disposición lo que se requiere para vencerlos, por lo que estamos “obligados” a jugar varias veces antes de poder hacerles frente como la gente.

Para un indie esto no es nuevo, ya que justamente su atractivo muchas veces pasa por su dificultad, algo que es logrado muy bien por parte de Binx Interactive. Además, cada vez que venzamos a un jefe final podremos activar un aumento de dificultad en la pantalla previa al inicio del juego, lo que logra que el juego sea aún más frenético.

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Sonido

En cuanto a la música podremos decidir si queremos algo que intente tranquilizarnos en “normal” o si queremos acompañar el frenesí de enemigos y destrucción que caracteriza el juego seleccionado “pesado”. Ambas elecciones cumplen con su función, y es de destacar que el jugador pueda decidir el estilo de música que mejor lo acompañe.

Conclusión

I Hate Running Backwards es un gran shoot-em-down que innova con su estilo de juego diferente a todos aquellos de niveles verticales en los que tendremos que hacer frente a miles de enemigos y jefes finales para salvar al mundo. Binx Interactive, Croteam Incubator y Devolver Digital pueden estar satisfechos ya que este título garantiza diversión, aunque podrían haber incluido un modo multijugador online para garantizar aún más diversión.

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I Hate Running Backwards se encuentra disponible para PS4, Xbox One, Steam y próximamente para Nintendo Switch.