Plataforma: PS5 | Xbox Series | PC

Género: Supervivencia cooperativo

Desarrollador: ACE Team

Editor: Nacon
Fecha de lanzamiento: 15 de Julio de 2026
Precio: PC 18.99 USD | PS 29.99 USD | Xbox $ 43690
Idioma: Textos en Inglés y Español

Hay algo particularmente atractivo en mezclar conquistadores españoles, una selva chilena y los horrores del universo de Lovecraft. The Mound: Omen of Cthulhu toma justamente esos elementos y los convierte en una experiencia de terror cooperativo donde explorar nunca es una actividad demasiado segura.

La propuesta nos lleva al Chile de mediados del siglo XVII. Nuestro grupo interpreta a conquistadores que, además de perseguir riquezas para ellos mismos y para la corona española, se adentran en territorios donde claramente nadie debería estar metiendo las narices. Tumbas antiguas, muertos inquietos y cultos relacionados con los Dioses Antiguos forman parte de un escenario donde cada expedición puede terminar bastante peor de lo esperado.

Y si hay algo que ACE Team consigue muy bien es construir esa sensación de estar entrando en un lugar donde no deberíamos estar.

La ambientación es probablemente uno de los grandes atractivos de The Mound. El juego presenta 18 mapas detallados que están conectados entre sí para formar un mundo de grandes dimensiones, aunque durante cada expedición solamente podemos acceder a una sección determinada. La selva chilena se convierte así en mucho más que un escenario: es parte fundamental de la experiencia.

La historia se descubre progresivamente mediante diarios y documentos que nos permiten reconstruir qué está sucediendo. El relato evita explicar todo de entrada y deja que vayamos descubriendo los secretos de este mundo mientras avanzamos.

Las referencias a los mitos de Cthulhu están muy bien integradas y permiten encontrar desde humanos poseídos hasta criaturas mucho más extrañas, algunas de ellas directamente imposibles de enfrentar mediante un combate convencional.

También hay una intención de diferenciar a los pueblos mapuche de los cultos relacionados con los Dioses Antiguos. El contexto histórico podría haber profundizado mucho más en este aspecto, pero al menos evita convertir directamente a las comunidades indígenas de la región en parte de la amenaza sobrenatural.

The Mound está pensado principalmente para jugar en cooperativo. Las expediciones admiten hasta cuatro jugadores y el sistema de equipamiento obliga a tomar decisiones antes de comenzar.

La cantidad de equipamiento disponible depende del número de integrantes del grupo. Esto significa que no necesariamente todos pueden llevar armas o el mismo tipo de herramientas.

Entonces empiezan las discusiones. ¿Quién lleva el arma? ¿Quién se encarga de iluminar las zonas oscuras? ¿Quién puede dejar espacios libres en su inventario para cargar más tesoros?

Esta limitación termina siendo una de las mejores ideas del juego porque obliga a que cada integrante tenga una función y evita que todos terminen utilizando exactamente el mismo equipamiento en cada partida.

Además, nos incentiva a probar diferentes configuraciones y adaptarnos a las necesidades de cada expedición.

El combate es importante, pero The Mound funciona especialmente bien cuando nos obliga a evitarlo. Las expediciones cuentan con diferentes criaturas y amenazas, y aprender cómo se comporta cada una resulta fundamental para sobrevivir. El sigilo y el manejo de los recursos pueden ser mucho más importantes que simplemente disparar contra todo lo que se mueve.

Incluso existe un temporizador en determinadas expediciones que, en la práctica, no siempre debería ser nuestra principal preocupación. Muchas veces será mejor avanzar con calma y evitar hacer ruido antes que intentar completar el objetivo a toda velocidad.

Esta combinación de exploración, sigilo y administración de recursos genera algunos de los mejores momentos de tensión. Nunca sabemos si el tesoro que acabamos de encontrar vale la pena el riesgo de continuar avanzando o si sería mejor regresar antes de que la selva se convierta en un problema mucho mayor.

Y acá aparece uno de los principales problemas. The Mound es difícil. Muy difícil en determinados momentos. La dificultad elevada no sería necesariamente algo negativo. De hecho, los niveles avanzados y legendarios deberían representar un desafío importante para los que ya dominan las mecánicas.

El inconveniente es que incluso las expediciones básicas pueden sentirse excesivamente castigadoras.

La cantidad y peligrosidad de los enemigos puede escalar rápidamente, hasta el punto de que determinadas situaciones parecen difíciles de resolver incluso cuando el grupo está jugando correctamente. 

El problema se vuelve todavía más evidente cuando queremos sumar a un jugador nuevo. Las misiones disponibles dependen del nivel del anfitrión, por lo que puede resultar complicado encontrar expediciones sencillas para introducir a alguien que recién comienza.

Los contratos que involucran portales son un caso particularmente problemático. Estas misiones eliminan algunos recursos habituales de las expediciones y agregan zonas cubiertas por una sustancia que puede matarnos rápidamente. Además, su diseño puede dificultar que nuestros compañeros lleguen a tiempo para revivirnos.

Son situaciones que pueden terminar convirtiendo la partida en una cadena de intentos fallidos.

Entre expediciones existe un sistema de progresión que permite comprar y mejorar equipamiento. Esto ayuda a prepararnos para los desafíos más complicados, aunque tiene una particularidad importante: podemos perder las mejoras y los objetos adicionales cuando morimos.

Podemos fallar varias veces en una expedición avanzada, gastar nuestros recursos y terminar sin dinero suficiente para recuperarnos antes de volver a intentarlo. En lugar de poder regresar a una misión más tranquila para recuperar recursos, el juego puede dejarnos en una situación bastante incómoda.

Por otro lado, buena parte de los niveles de personaje desbloquea principalmente elementos cosméticos, como nuevos diseños para los cuchillos. No es necesariamente algo negativo, pero sí significa que la progresión no siempre tiene el impacto que uno podría esperar.

Donde The Mound vuelve a recuperar terreno es en sus enemigos. La variedad es considerable y permite encontrarnos con amenazas muy diferentes entre sí. Hay enemigos humanos poseídos y criaturas relativamente sencillas, pero también aparecen horrores mucho más extraños relacionados con el universo de Cthulhu.

Algunas criaturas directamente no están pensadas para ser derrotadas. En esos casos, el grupo tiene que entender cómo evitarlas y encontrar una forma inteligente de continuar.

The Mound incluye un compañero controlado por la inteligencia artificial para quienes decidan jugar sin amigos, aunque evidentemente no alcanza el nivel de coordinación que puede ofrecer un jugador humano.

Además, aunque la cantidad de enemigos se reduce, las expediciones pueden seguir siendo bastante exigentes.

En un juego donde la comunicación, el reparto de recursos y las decisiones colectivas son tan importantes, la experiencia cooperativa termina siendo claramente la mejor manera de disfrutarlo.

The Mound: Omen of Cthulhu combina de muy buena manera el Chile del siglo XVII, la exploración de una selva peligrosa y el horror cósmico, con un sistema cooperativo que obliga a repartir recursos y responsabilidades mientras decidimos cuándo combatir y cuándo escapar. Sin embargo, la dificultad puede resultar demasiado elevada incluso en expediciones básicas y algunas situaciones terminan siendo más frustrantes que desafiantes. Aun así, si tenés un grupo de amigos dispuesto a adentrarse en la selva y aceptar que muchas expediciones pueden terminar mal, la propuesta de ACE Team tiene suficientes ideas y personalidad como para quedarse un buen rato en la rotación.

REVIEW OVERVIEW
Puntaje total
7
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Adrian Elias
Gamer. Narrador. Loco. Entusiasta. Fanático del Chrono Cross y la aventura. Queriendo tener un condensador de flujos y viajar en el tiempo, para explorarlo todo.
review-the-mound-omen-of-cthulhuThe Mound: Omen of Cthulhu combina de muy buena manera el Chile del siglo XVII, la exploración de una selva peligrosa y el horror cósmico, con un sistema cooperativo que obliga a repartir recursos y responsabilidades mientras decidimos cuándo combatir y cuándo escapar. Sin embargo, la dificultad puede resultar demasiado elevada incluso en expediciones básicas y algunas situaciones terminan siendo más frustrantes que desafiantes. Aun así, si tenés un grupo de amigos dispuesto a adentrarse en la selva y aceptar que muchas expediciones pueden terminar mal, la propuesta de ACE Team tiene suficientes ideas y personalidad como para quedarse un buen rato en la rotación.