Después de casi tres años de exclusividad en Xbox y PC, Starfield finalmente llegó a PlayStation 5 con una sensación muy distinta a la de un simple relanzamiento tardío. Bethesda no aprovechó únicamente el desembarco en la consola de Sony para sumar una nueva plataforma, sino también para presentar una versión mucho más madura del juego, acompañada por expansiones, mejoras técnicas y varios ajustes que ayudan a que la experiencia se sienta más cercana a aquella enorme aventura espacial que el estudio había imaginado originalmente. Como ya analizamos el título en profundidad durante su estreno original, esta vez el foco está puesto exclusivamente en cómo se adapta a PlayStation 5 y en lo que aportan sus expansiones Shattered Space y Terran Armada dentro de esta nueva etapa del juego.

Starfield

Uno de los cambios más notorios aparece apenas se toma el joystick. Bethesda aprovechó bastante bien las funciones del DualSense y eso hace que la experiencia tenga una identidad propia respecto de Xbox. Los gatillos adaptativos reaccionan de manera distinta según el arma equipada o el tipo de nave que estamos utilizando, mientras que la vibración háptica acompaña con bastante precisión tanto los disparos como las turbulencias durante los combates espaciales. Incluso hay pequeños detalles que terminan sumando inmersión, como las alertas lumínicas del mando o los registros de audio reproduciéndose directamente desde el parlante del joystick. Son agregados menores por separado, pero juntos ayudan a que la exploración tenga una presencia física mucho más marcada.

También se nota un trabajo específico sobre la interfaz y la navegación de menús. El touchpad incorpora accesos rápidos para el mapa, el escáner y distintas funciones secundarias, haciendo que recorrer inventarios y sistemas resulte bastante más cómodo que en otras versiones. Puede parecer un cambio menor, pero después de varias horas termina mejorando bastante el ritmo general del juego, especialmente en un RPG que pasa constantemente entre mapas, viajes espaciales, inventarios y menús de gestión.

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En lo técnico, la versión estándar de PlayStation 5 se mantiene muy cerca de Xbox Series X. Ambas consolas ofrecen modos calidad y rendimiento, y las diferencias suelen ser pequeñas en la mayoría de las situaciones. Xbox todavía conserva una leve ventaja de estabilidad en algunas áreas especialmente exigentes, sobre todo en ciudades densas como New Atlantis, aunque PS5 suele responder con una resolución dinámica promedio algo más alta en determinados escenarios. Son diferencias que existen, pero que en la práctica resultan difíciles de percibir sin comparaciones directas.

Donde sí aparecen mejoras más visibles es en PlayStation 5 Pro. Bethesda incorporó soporte para PSSR, la tecnología de reconstrucción de imagen de Sony, permitiendo modos visuales más ambiciosos y un rendimiento considerablemente más estable. El modo rendimiento apunta a los 60 FPS y, aunque el Creation Engine 2 todavía muestra limitaciones en áreas complejas, la experiencia general se siente más fluida que en el lanzamiento original del juego. Las cargas son rápidas, el frame pacing está mucho más cuidado y la exploración espacial gana una sensación de continuidad que antes no siempre lograba sostener.

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La comparación con PC sigue siendo inevitable, aunque esta vez las diferencias no pasan solamente por la potencia bruta. Las computadoras continúan siendo el lugar donde Starfield alcanza su techo técnico gracias a las configuraciones ultra, los mods y las posibilidades gráficas avanzadas, pero la versión de PS5 tiene a favor algo importante: consistencia. Todo funciona dentro de un ecosistema cerrado y optimizado, sin depender de configuraciones específicas ni de ajustes manuales constantes. Incluso usando un DualSense en PC, varias funciones hápticas siguen sin estar implementadas con el mismo nivel de integración que en PlayStation 5.

El otro gran diferencial de esta edición pasa por sus expansiones. Shattered Space y Terran Armada no solamente amplían contenido: también representan dos enfoques muy distintos sobre lo que debería ser Starfield hacia adelante.

Shattered Space apuesta por una estructura más clásica y narrativa, muy alineada con el ADN histórico de Bethesda. La expansión gira alrededor de la Casa Va’ruun y de un planeta mucho más detallado y diseñado manualmente que buena parte de los mundos del juego base. Esa decisión tiene un impacto inmediato en la identidad del juego. La exploración se siente más dirigida, los escenarios tienen mayor personalidad y aparece un tono más oscuro y opresivo que por momentos recuerda al trabajo realizado en Far Harbor para Fallout 4. En PlayStation 5, además, el HDR y la estabilidad general ayudan muchísimo a potenciar esa ambientación.

Sin embargo, Shattered Space también deja en evidencia varios de los límites estructurales que el juego todavía arrastra. La expansión mejora el diseño de escenarios y ofrece algunas misiones secundarias mucho más interesantes, pero sigue dependiendo de combates algo rígidos, exploración fragmentada y extensas cadenas de diálogos que no siempre consiguen sostener el ritmo. Más que reinventar Starfield, funciona como una versión más refinada de sus mejores ideas.

En cambio, Terran Armada parece responder directamente a una de las principales demandas de la comunidad desde el lanzamiento original: darle mucho más protagonismo al componente espacial. Bethesda introduce una facción militarizada que utiliza tecnología experimental, enormes flotas y enfrentamientos bastante más agresivos, con una estructura centrada en el combate dinámico y la integración entre batallas terrestres y espaciales. A diferencia de Shattered Space, que concentra casi toda su experiencia en un entorno específico, Terran Armada aprovecha la escala completa del universo del juego y se beneficia muchísimo de las mejoras introducidas en la actualización “Free Lanes”.

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Es justamente ahí donde esta expansión encuentra sus mejores momentos. Los enfrentamientos espaciales son más intensos, las misiones tienen mayor ritmo y el DualSense vuelve a jugar un papel importante gracias a unos gatillos adaptativos mucho más marcados durante el combate de naves. Visualmente también transmite una sensación distinta: enormes estructuras militares, armamento experimental y secuencias mucho más espectaculares que acercan al juego a esa fantasía de exploración y guerra interestelar que muchos esperaban desde un principio.

Las dos expansiones también parecen hablarle a públicos distintos. Shattered Space está claramente orientado a quienes disfrutan del lore, las facciones y el costado más narrativo de Bethesda, mientras que Terran Armada funciona mejor para quienes buscaban acción, escala y una experiencia espacial más intensa. Vistos juntos, ambos DLC dejan la sensación de que Bethesda todavía está tratando de definir cuál será la verdadera identidad de Starfield en el futuro.

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Y quizás ahí esté lo más interesante de esta llegada a PlayStation 5. Más allá de las mejoras gráficas o del soporte para DualSense, esta versión transmite algo que el lanzamiento original nunca terminó de conseguir: la sensación de un juego finalmente más completo y seguro de sí mismo. Después de años de actualizaciones y expansiones, Starfield encontró en PS5 una edición mucho más sólida, cómoda y equilibrada. No reemplaza a PC como plataforma definitiva ni supera técnicamente a Xbox en todos los escenarios, pero sí logra algo quizás más importante: hacer que la experiencia se sienta, por fin, terminada